La primera etapa de asistencia comenzó con la entrega de heno, balanceados, melaza y productos sanitarios. Más de 15.000 vacunos tuvieron que ser trasladados a zonas más seguras por la crecida.
El Estado inició la primera fase de ayuda humanitaria para pequeños ganaderos afectados por las inundaciones en el departamento de Misiones, con la distribución de insumos destinados a sostener la alimentación y el cuidado de los animales desplazados por la crecida.
Según informó Juan Ramírez, coordinador Social de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) en Ayolas, fueron entregados 550 fardos de heno, 1.800 kilos de balanceados para engorde de novillos, 7.000 litros de melaza y 550 kits de productos sanitarios.
La asistencia comenzó el martes pasado y se desarrolla con apoyo de la EBY, la Gobernación y los municipios. En sectores de difícil acceso, como Panchito López, los insumos deben ser transportados mediante tractores y kachapés.
Más de 15.000 vacunos fueron desplazados
Ramírez señaló que, como consecuencia de la crecida, más de 15.000 vacunos tuvieron que ser trasladados hacia terrenos más elevados y seguros.
En el distrito de Ayolas, unos 300 pequeños ganaderos lograron mover sus animales a tiempo. Sin embargo, muchos llevan entre 15 y 18 días en potreros altos y comienzan a enfrentar dificultades para garantizar la alimentación.
Además del ganado vacuno, los productores afectados cuentan con ovejas, cabras, cerdos y aves de corral, por lo que también requieren balanceados multiespecie.
Ramírez explicó que buena parte de estos pequeños productores utiliza campos comunales ubicados en la ribera del río Paraná, mientras que otros disponen de entre dos y cinco hectáreas donde mantienen hatos lecheros que constituyen el sustento de sus familias.
Dificultades para llegar a las zonas afectadas
Uno de los mayores grupos de ganado se encuentra en Panchito López, a unos 70 kilómetros de Ayolas. También se registraron aproximadamente 3.000 cabezas en Pindoty, en la Isla Lapachal, frente al distrito argentino de Itá Ibaté, que fueron trasladadas antes del avance del agua.
De acuerdo con Ramírez, las lluvias alcanzaron entre 100 y 150 milímetros diarios en algunos periodos y, sumadas a la crecida del Paraná, redujeron el espacio disponible para alimentar a los animales.
El funcionario indicó además que el agua tardará en escurrirse, mientras persisten las dificultades logísticas para trasladar los insumos. Los fardos de heno pesan alrededor de 350 kilos y, junto con la melaza de caña de azúcar, deben ser movilizados mediante tractores y vehículos de la Gobernación, los municipios y particulares.
Con información de Medios del Estado.