La crecida del río Paraná obligó al desplazamiento de 1.091 familias, equivalentes a unas 3.229 personas. Los afectados permanecen en refugios y reclaman asistencia continua y soluciones habitacionales definitivas.
La crecida del río Paraná y los temporales asociados al fenómeno de El Niño mantienen en situación de emergencia a distintos sectores del departamento de Misiones. En Ayolas, el nivel del agua alcanzó los 6,03 metros en la zona urbana y provocó el desplazamiento de 1.091 familias.
En total, unas 3.229 personas debieron trasladarse a campamentos y centros de acogida. La mayoría de los afectados pertenece al barrio San José-Mí, donde residen principalmente familias vinculadas a la pesca y a trabajos informales.
Parte de los damnificados permanece en el Centro de Operaciones de Emergencias (COE), instalado en el polideportivo municipal, mientras otros fueron ubicados en carpas montadas en terrenos más elevados. Allí reciben asistencia alimentaria y sanitaria de la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN), autoridades locales y grupos de voluntarios.
En paralelo, en el municipio de Cerrito más de 400 familias permanecen aisladas como consecuencia de las condiciones generadas por la crecida y los temporales.
Según las proyecciones citadas, las lluvias y la inestabilidad climática podrían continuar hasta el primer trimestre del próximo año. Ante esta situación, los organismos de asistencia recomendaron a las familias no regresar a sus viviendas ante descensos temporales del nivel del río.
“Tratamos de alzar las pertenencias, pero no podemos traer todo a un espacio de cuatro por cuatro. No es solo la comida, exigimos una solución definitiva para no tener que salir corriendo con nuestros hijos cada año”, expresó una de las pobladoras afectadas.
Reclamos de las familias en los refugios
Los damnificados señalaron dificultades relacionadas con el espacio disponible en las carpas, que limita la posibilidad de resguardar muebles, electrodomésticos, herramientas de trabajo y otras pertenencias trasladadas desde sus viviendas.
Aunque continúa la distribución de alimentos y kits para pernoctar con apoyo de la Gobernación y la SEN, las familias también solicitan colchones, camas, artículos de higiene y ropa para los niños.
La crecida afecta además las actividades laborales vinculadas con la pesca y dificulta el acceso regular de los estudiantes a los centros educativos, situación que incrementa las dificultades económicas de los hogares afectados.
Referentes comunitarios también plantean al Gobierno central la necesidad de avanzar en soluciones habitacionales permanentes en terrenos ubicados en cotas más elevadas, con el objetivo de evitar evacuaciones recurrentes ante nuevas crecidas.
Con información de La Tribuna.