El arquero de la Selección Paraguaya fue decisivo en la clasificación histórica ante Alemania: sostuvo al equipo durante el partido y atajó dos penales en la definición.
Orlando Gill se convirtió en el gran héroe de Paraguay en una noche que ya quedó grabada en la historia del fútbol nacional. El arquero fue la figura de la Albirroja en la eliminación de Alemania por penales en los dieciseisavos de final del Mundial 2026.
Tras el empate 1-1 en el tiempo reglamentario y suplementario, el equipo dirigido por Gustavo Alfaro se impuso desde los doce pasos y consiguió una clasificación histórica a octavos de final. En esa definición, Gill fue determinante al contener dos remates y sellar una victoria inolvidable ante una de las potencias del fútbol mundial.
El arquero ya había sido clave durante los 120 minutos de juego. Transmitió seguridad, respondió en momentos de presión y sostuvo a Paraguay cuando Alemania buscaba quebrar el partido. La Albirroja se había puesto en ventaja con el gol de Julio Enciso, pero el conjunto europeo llegó al empate y llevó la definición hasta los penales.
Después del partido, Gill no pudo ocultar su emoción y recordó una promesa familiar. “Es una emoción inmensa. Ellos encontraron el empate y pudimos sostenerlo. Gracias a Dios pude atajar dos penales y conseguir la clasificación. Es un privilegio porque eliminamos a un campeón. Esto es para un sobrino mío que está internado y le prometí que, si era la figura, el triunfo iba a ser para él”, expresó.
El presente del arquero de San Lorenzo es el resultado de un camino construido con esfuerzo. Llegó al club argentino desde Sportivo San Lorenzo de Paraguay, donde ya se destacaba por su porte, sus reflejos y una particularidad poco común para un arquero: también ejecutaba tiros libres.
Sus actuaciones en la Reserva de San Lorenzo le abrieron paso en el primer equipo. Primero fue observado por Leandro Romagnoli y luego consolidó su lugar bajo la conducción de Miguel Ángel Russo. Con lesiones de otros arqueros del plantel, Gill aprovechó su oportunidad y terminó ganándose un espacio importante.
Ese crecimiento también fue seguido de cerca por Gustavo Alfaro, quien decidió convocarlo a la Selección Paraguaya y respaldarlo incluso en momentos de cuestionamientos. Ante Alemania, el arquero respondió con una actuación consagratoria.
Detrás del protagonista de la noche también hay una historia de sacrificio. Su familia atravesó momentos difíciles, especialmente durante el nacimiento de su hijo Lautaro, cuando Gill llegó a vender prendas deportivas, botines y hasta una camiseta de la selección paraguaya Sub 20 para afrontar gastos médicos.
Este martes, tras eliminar a Alemania y meter a Paraguay entre los 16 mejores del Mundial, Orlando Gill dejó de ser solo una promesa bajo los tres palos. Se convirtió en símbolo de una generación que volvió a ilusionar a todo un país.