La Organización Meteorológica Mundial proyecta una anomalía de hasta 3,8 °C en la temperatura superficial del Pacífico tropical hacia fines de 2026. La argentina Celeste Saulo, secretaria general del organismo, advirtió que el fenómeno podría superar los registros de las últimas cuatro décadas.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió que El Niño podría alcanzar hacia finales de 2026 una intensidad sin precedentes desde que existen registros sistemáticos del fenómeno.

La alerta fue realizada por Celeste Saulo, meteoróloga argentina y secretaria general del organismo de Naciones Unidas, durante una conferencia de prensa en Ginebra.

Según el último informe estacional de la OMM, la temperatura superficial del Pacífico tropical podría ubicarse hasta 3,8 °C por encima del promedio entre noviembre de 2026 y enero de 2027.

“Nunca hemos registrado un valor de 3,8 en el pasado. Durante algunos episodios de El Niño particularmente intensos, hemos observado valores cercanos a 3, los cuales tuvieron repercusiones muy significativas a nivel mundial”, señaló Saulo.

Celeste Saulo, meteoróloga argentina y secretaria general del organismo de Naciones Unidas.

La funcionaria aclaró que los 3,8 °C corresponden a una anomalía en la temperatura del agua del Pacífico y no significan que la temperatura del planeta vaya a aumentar en esa misma proporción.

“Estamos más allá de ese límite, fuera de nuestros registros, fuera de nuestras estadísticas sobre lo que podemos esperar”, afirmó.

La OMM prevé que el fenómeno alcance su máxima intensidad hacia finales de este año y comience a disminuir durante enero, aunque sus efectos podrían continuar durante varios meses de 2027.

Para Paraguay y los países de la cuenca del Plata, la evolución regional será uno de los aspectos a seguir durante los próximos meses. En el Litoral argentino, por ejemplo, el comportamiento de los ríos depende tanto de las precipitaciones locales como de las lluvias que se producen aguas arriba en Paraguay, el sur de Brasil y otras zonas de la cuenca.

La OMM señaló además una mayor probabilidad de precipitaciones superiores a las habituales durante el último trimestre del año en el sureste de Sudamérica.

Sin embargo, una mayor intensidad de El Niño no implica automáticamente tormentas, inundaciones o sequías más severas en todos los lugares. Sus efectos cambian según cada región y los pronósticos estacionales no permiten determinar qué ocurrirá en una ciudad o localidad específica.

“Ya estamos siendo testigos de fenómenos meteorológicos extremos y esperamos que se multipliquen y se propaguen en cascada a medida que se intensifique El Niño”, sostuvo Saulo.

La secretaria general de la OMM pidió a los gobiernos reforzar los sistemas de alerta temprana y utilizar las proyecciones disponibles para anticipar medidas.

“No podemos impedir El Niño, pero sí podemos prevenir muchas de sus consecuencias humanas más graves”, afirmó.

El organismo continuará actualizando sus previsiones durante las próximas semanas, mientras el fenómeno se aproxima al período en el que se espera su mayor intensidad.


Con información de Infobae, La Nación, La Gaceta y Rosario3.