La Policía encontró una bolsa con nueve panes de un material blando recubiertos con papel metálico dorado durante un allanamiento en un terreno baldío de San Juan del Paraná. Los investigadores presumen que podrían ser los elementos utilizados para simular lingotes de oro.

El hallazgo se produjo en el marco de la investigación por los asesinatos de Arsenio Erico Cano González y Justo Pastor Garcete Cano. Dos ciudadanos españoles están imputados en la causa.

Una comitiva fiscal-policial encontró nueve panes de un material todavía no determinado, recubiertos con papel metálico dorado, que serían parte del supuesto “oro falso” utilizado en la negociación que terminó con dos hombres asesinados y un sobreviviente herido en Encarnación.

El procedimiento se realizó este domingo, cerca de las 16:00, en un terreno baldío ubicado en el barrio La Azotea de San Juan del Paraná, en cumplimiento de una orden de allanamiento firmada por la jueza penal Gilian Espínola.

En el lugar fue encontrada una bolsa de plástico negra que contenía nueve piezas de material blando envueltas en papel aluminio de color dorado. Preliminarmente, los investigadores creen que podrían tratarse de panes de jabón, aunque serán necesarias pericias científicas para establecer su composición.

El operativo estuvo a cargo de agentes del Departamento de Investigaciones de la Policía Nacional y contó con la intervención de los fiscales Néstor Alonso y Rocío Valdez.

Según la investigación, el terreno está ubicado cerca de una vivienda allanada previamente y vinculada con los ciudadanos españoles Fernando Barrionuevo Urbaneja y su hijo Aitor Barrionuevo Guirao, imputados en la causa por el doble homicidio ocurrido el jueves 6 de agosto.

Los investigadores analizan ahora si los elementos encontrados son los mismos que aparecían en videos enviados durante las conversaciones previas a una supuesta compraventa de oro.

La hipótesis de una falsa venta de oro

De acuerdo con la investigación, los contactos se realizaban mediante redes sociales y los potenciales compradores recibían videos en los que supuestamente se demostraba la existencia del mineral ofrecido.

La principal hipótesis del Ministerio Público apunta a que la oferta de oro habría funcionado como una fachada para una estafa.

Las víctimas, oriundas de Juan E. O’Leary, habían viajado hasta la zona de Encarnación para concretar una operación. Según la información incorporada a la causa, llevaban más de G. 350 millones que formaban parte del acuerdo.

Los investigadores presumen que los nueve panes encontrados durante el allanamiento podrían ser los objetos utilizados para representar el supuesto oro durante las negociaciones.

Dos muertos y un sobreviviente

El hecho investigado ocurrió el jueves 6 de agosto. Las víctimas fatales fueron identificadas como Arsenio Erico Cano González, de 52 años, y Justo Pastor Garcete Cano, de 50.

Ambos habían viajado junto a Francisco Javier Cano González, de 45 años, quien sobrevivió al ataque pese a recibir un disparo en el cuello.

El grupo había llegado el miércoles 5 de agosto y se hospedó en un alquiler de Capitán Miranda. Esa misma noche habría mantenido una primera reunión con los vendedores en cercanías de la ruta PY01, en el acceso a Encarnación.

Al día siguiente, la operación debía concretarse en el barrio Quiteria. Los compradores llegaron en una Toyota Voxy blanca, con matrícula AAII 313, hasta las inmediaciones del Minizoológico Juan XXIII.

El encuentro quedó registrado en cámaras de circuito cerrado alrededor de las 7:30. Posteriormente, según la reconstrucción de los investigadores, los paraguayos abordaron una Jeep Cherokee blanca vinculada con los vendedores y fueron trasladados hasta el Parque El Paraíso.

Antes de partir, habrían dejado sus teléfonos celulares en su propio vehículo por pedido de quienes participaban de la negociación.

El sobreviviente terminó con el proyectil alojado en el maxilar. El disparo ingresó por la parte posterior del cuello, pero no lo hirió de muerte.

El relato del sobreviviente

Según la declaración del único sobreviviente, una vez en el lugar fueron reducidos mediante armas de fuego, presuntamente revólveres calibre .38, y posteriormente maniatados con cintillos.

De acuerdo con su relato, los tres fueron baleados. Uno de los hombres recibió ocho disparos, otro fue herido con un disparo en la boca y Francisco Javier Cano González recibió un tiro desde la parte posterior del cuello.

El proyectil quedó alojado en su maxilar y el hombre logró sobrevivir. Según declaró, permaneció cerca de una hora fingiendo estar muerto hasta que los atacantes abandonaron el lugar.

Posteriormente consiguió romper un ventiluz, salir del sitio y pedir ayuda.

La investigación sostiene además como hipótesis que los sospechosos pretendían regresar al lugar con herramientas para hacer desaparecer los cuerpos. Cuando volvieron, se encontraron con agentes de la Policía Nacional y se inició una persecución que terminó en inmediaciones de la residencia vinculada con los ciudadanos españoles.

Fernando Barrionuevo Urbaneja y Aitor Barrionuevo Guirao permanecen señalados por el Ministerio Público como principales sospechosos, mientras la investigación continúa para determinar responsabilidades y reconstruir completamente el mecanismo utilizado en la presunta estafa y los homicidios.


Con información de ABC Color.