Christa Pike, de 50 años, sobrevivió a un intento de ejecución por inyección letal en Tennessee y debió ser trasladada a un hospital. El gobernador Bill Lee suspendió las ejecuciones previstas para lo que resta del año y ordenó una revisión independiente del procedimiento.

Un inusual procedimiento ocurrido en Tennessee volvió a colocar bajo debate la aplicación de la pena de muerte en Estados Unidos. Christa Gail Pike permaneció con vida después de que las autoridades penitenciarias le administraran las dos dosis de pentobarbital contempladas por el protocolo de ejecución.

Pike, de 50 años, iba a convertirse en la primera mujer ejecutada por Tennessee en más de 200 años. Sin embargo, luego de la aplicación de los fármacos continuó presentando signos vitales y finalmente fue retirada de la prisión en ambulancia para recibir atención médica.

El Departamento de Corrección de Tennessee sostuvo que siguió “cada paso” del protocolo vigente y explicó que las normas no contemplaban procedimientos adicionales una vez utilizadas las dosis previstas. La institución confirmó posteriormente que Pike había sido trasladada a un centro médico externo.

Ante lo ocurrido, el gobernador Bill Lee ordenó una “revisión integral e independiente” para determinar qué falló durante el procedimiento y suspendió las ejecuciones programadas para lo que resta de 2026.

La ejecución había atravesado además una extensa disputa judicial durante la jornada. Una corte federal de apelaciones frenó inicialmente el procedimiento, pero horas después la Corte Suprema de Estados Unidos levantó esa suspensión y habilitó al Estado a continuar.

Pike fue condenada a muerte por el asesinato de su compañera Colleen Slemmer en Knoxville en 1995, cuando tenía 18 años. Sus abogados habían solicitado que la pena fuera conmutada por prisión perpetua y presentaron argumentos vinculados con su historia de abusos durante la infancia y diagnósticos de salud mental posteriores.

El episodio representa el segundo intento de ejecución fallido registrado en Tennessee durante 2026. En mayo, las autoridades debieron cancelar la ejecución de Tony Carruthers después de no poder establecer correctamente una vía intravenosa para administrar el fármaco.

El caso de Pike deja ahora abierta una discusión tanto judicial como administrativa sobre los pasos que podrá adoptar Tennessee después de un procedimiento que no logró concretar la sentencia.


Con información de Associated Press y Reuters.